Venezuela es un país que sufre del abuso de poder, de las injusticias, y principalmente de la SUPERIORIDAD del que tiene más. Es triste reconocer, que vivimos bajo las minifaldas de un gobierno que solo busca la desdicha de un pueblo, bajo la inmoralidad de quienes son superiores.
La política es un tema de hartar, tan fácilmente como la decepción a quien no cumplió lo que un día prometió, solo con la diferencia, de quien se venda los ojos confiando en un ser que dirige un nación, y no acepta la opinión de quien esta contra su reputación.
Ya no existe reflexión que valga, tras un país que día a día, suma tres veces mayor la cifras escandalosas de muertos por arma de fuego, por la inseguridad, y por la injusticia de quienes rondan las calles, en busca de hurtar de manera fácil, lo que es tuyo, lo que te pertenece, y lo que por días has trabajado para conseguir. Esos, quienes están más armados, que los oficiales mismos. Ya se volvió costumbre todo esto, produciendo pena y decepción de quienes sufren un desarme tan bajo. Y aun se preguntan, porque no salir temerosos a las calles tras un desaire como este.
Desilusión y desconfianza brotan de quien no pueden expresar su libre criterio, de quien vive las burlas de los que están en contra de tu posición política, de quien lucha contra el atropello de sus valores sociales, de quien convive bajo la inmoralidad de un pueblo que no entiende la gravedad del asunto.
Nos hemos convertido en un pueblo que solo hace insultarse constantemente, que denigra a una persona perpetuamente, que se matan unos a otros sin motivo alguno, y que por supuesto no da paso a un cambio. Un cambio que no sabemos si sea de bien o de mal, hasta que simplemente lo VIVAMOS.
Se me pone el vello de punta, en solo pensar que mi vida, y la de mi familia, esta en un constante peligro. No creo que en la vida, esta situación se acabe por completo, pero si creo que existe la posibilidad de mejorar, de ser justos y de demostrar que Venezuela es un país, que tiene mucho potencial, mucha vida sana, y mucha INTELIGENCIA que falta explotar.
Sueño con un destino de un país claro, bonito y eficaz, con respeto y opiniones expresadas y aclaradas, que seamos dignos de convivir en él, que se cumplan las leyes, tal y como fueron expuestas, que su pueblo se sienta orgulloso, que no salgamos a la calle temerosos, y que disfrutemos de él, y de todas la belleza que nos rodea. Un país que este dispuesto a entender las necesidades de su pueblo, que quien desee algo, este dispuesto a trabajar para conseguirlo, a salir adelante, que respete y que reconozca que en VENEZUELA CABEMOS TODOS.
Si existe un cambio

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