Lucho. Todos los días lucho con las ganas reprimidas de no decir lo que no debo (según para los demás), mientras que sigo pensando que no es lo que no deba, es lo que no quieren escuchar. Me miro al espejo y siento que jamas seré quien la gente quiere que sea, simplemente no puedo. Es imposible. No se puede cambiar lo incambiable, no se puede ocultar lo exageradamente visible. Es más, pienso que no se puede callar lo que no es siquiera necesario decir... Sin embargo, aun lo intento.
Últimamente las mañanas han sido nubladas, y no necesariamente malas, al contrario. Pues, que el cielo este oscuro no significa que la tormenta este a punto de caer. Han pasado muchas cosas buenas, y me hacen tan feliz, que no podría dejar de expresarlo. Cosas que han convertido mis desastres en realidades definidas. Pero, cada vez que me suceden cosas que no son del todo mala porque me dejan un aprendizaje, pero que al mismo tiempo tampoco son del todo buenas, que me hacen reflexionar de si esta muuuuy muuuuy mal o no, es allí donde surgen los problemas.
Problemas que suman una rayita más al tigre de explosiones que llevo dentro, pero que aun están guardados en el cajón de "no recordar" para intentar llevar la fiesta en paz. La verdad, es que me he convertido en una mujer que ha aprendido a sobrellevar las situaciones. A sentarse en el mismo lugar en el que los demás. A compartir el mismo pan, aunque no hallan las ganas. A intentar evitar no hacer lo que al otro moleste. Eso y mucho más me esta cansando. Simplemente porque pienso que los demás no eluden por mi. Y eso es lo que me encabrona la vida.
Me he convertido en la mujer que no soñé jamas, en la mujer que piensa en las reacción del otro. Y esta mal, lo se. Me lo repito a diario. Me lo martillo a segundos.
No quisiera arrepentirme en el futuro, aunque se que mi presente se esta encochinando. Ingeniosamente juego con este sentimiento, para calmar sus arranques de locura. Y no estropear lo poco, que con mucho he "ganado".
Si alguna vez soñé con ser quien quería ser, hoy en día le doy una patada por las pompas y lo desecho de mi realidad. Es mejor no decir los secretos de quien lo merece, a perder la necesidad de felicidad de lo me he convertido.

No siempre tu secreto, es tan secreto.
A veces alguien más lo sabe, solo que no encuentra como decirlo.
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