Mi vista estaba tan cansada, que solo el intentar mirar hacia otro lado, se me hacia cruelmente difícil. El calor era insoportable, mis pies dolían de tanto ajetreo, estaba indispuesta completamente. Sostenía la mirada fija hacia la puerta intentando encontrar un poco de aire, dentro de tanto sofocon. El bus, hizo otra de sus mil novecientas paradas, y a bordo subió una pareja, llevaban sus manos entrelazadas, hacían un contraste hermoso.
El era tan alto como un jugador de basquet, blanco como un papel, y el cabello más liso que jamas abría visto antes en un hombre. Ella era muy distinta a el, de estatura mediana, tenia su cabello oscuro y en ondas gruesas que lo hacían ver corto, tenia la piel café pero como si ésta estuviera ligada con leche. Además tenia unas uñas hermosamente limpias y bien arregladas.
Todos los asientos del bus estaban repletos. El observo sobre su hombro e intento ubicar un espacio para ella, pero no lo había, como pudo la sentó en la tapa del motor, y la sostuvo con fuerza para que no cayera. Sus ojos no se apartaban de la chica, de su vista irradiaba completo amor, no había duda. Ella mantenía su mirada al frente, y sonreía a cada instante, se veía tan feliz. Los dos se veían tan felices. Cada cierto tiempo, el besaba su mejilla, o sus labios, y ella se sonrojaba completa.
Unas cuatro o cinto paradas más adelante, el bus se detuvo, y mientras el chico pagaba el pasaje, ella se puso de pie, y de su cartera, saco un bastón blanco con rayas negras y rojas, de ayuda.
En ese momento lo entendí, el mundo se detuvo un instante, y mis ojos picaban con ganas de llorar. Que injusta era la vida. Ambos bajaron, y el bus siguió su camino.
Me encontré en una de esas tantas veces, en las que no entendía las cosas, intentaba buscar algo de sentido, a un sentimiento de dolor, que no era mio, pero que cuando logre entenderlo, me dejo el mayor de los aprendizajes. Formaban una pareja hermosa, y marcaban una historia, que fuera de lo normal por su condición, era más allá de bonita.
Sentía la fuerte necesidad de ver a mi esposo, besarlo y apapacharlo hasta el cansancio. Es hora de comparar, los problemas que podamos tener en pareja, y este tipo de situaciones, que una pareja afronta y que después de todo, la felicidad marca la diferencia.
Ideales
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