miércoles, 3 de junio de 2020

La decepción

Vivo decepcionada.
Me sudece muy a menudo. Casi siempre de hecho. 
Y hace poco, leí un mensaje que decía "no esperes que las personas hagan lo mismo que tu harías por ellos. Vivirás entonces siempre decepcionado".
No puede ser tan cierto. Allí está mi gran error.
Jamás he hecho cosas pensando en el agradecimiento del otro, pero si he hecho mucho por personas que no han movido un dedo por mi.
Creo que por eso, mi decepción ha aumentado cada vez más. Y ahora todo lo veo como una decepción.  
Esto puede que este sucediendo hace mucho, pero ahora es más notorio. Hoy que el mundo está echo una mierda, pienso en como ayudar a los demás, y pienso también como nadie hace nada por ayudarme a mi.
Que difícil entonces se me hace la vida. Que complicado se convierten mis días.
Especialmente cuando mi mal amiga la decepción se junta muy amigable con mi amargada tristeza. Juntas son el toque de dolor que mi alma necesita para derrumbarme sin piedad y minimizarme con locura.
Mientras tanto...
Seguiré luchando contra esto, es mi única opción hasta que me decepcione de mi propia vida.


lunes, 13 de abril de 2020

Hacen cuatro años desde mi última publicación. 
No es que mis ganas de escribir se hayan esfumado para este entonces, estaba pasaba por un momento de restructuración en mi vida, cambios y ausencia que acortaron mi tiempo para plasmarlo aquí.
Han sido muchas las veces, que decía 'oh, como quisiera escribirlo' y luego la mente me jugaba una mala suya y me decía 'No hay nadie que le importe lo que me pase'.
A partir de eso, surgieron mil y un cosas más...
Hoy he vuelto, ya no soy la misma chica de hace cuatros años, he cambiado mucho, ya ahora soy una mujer, con una hija, con prioridades diferentes, gustos distintos, y pensamientos más reales. 
No me importa si alguien se identifica con mis escritos, pero si estoy segura que hay más de uno en el mundo que vive a diario lo mismo que yo. Y esto es un gran alivio. 
Este es un nuevo comienzo en este blog, que espero poder llenar de forma más constante. Algo dentro de mi grita por libertad de pensamientos, y es hora de comunicarlos. 
Así que le digo adiós a los sentimientos pasajeros (Nombre anterior). Y... ¡Que comience la chorra!